El diafragma 1.8 y el fotografo de matrimonios

El enfoque acompañado de una pequeña profundidad de campo, que se logra con aperturas de diafragma grandes, (1.8), es lo que permite hacer esas fotos como salidas de un sueño. El enfoque selectivo, que es la parte de la escena real que yo quiero capturar, no se consigue en modo automático.

Los novios transmiten, todo el tiempo, sus sentimientos, su alegría, sus esperanzas en un futuro feliz, tal vez piensan en los hijos por venir y todo eso, y cada una de esa imágenes, son las que debo capturar para ellos.

Los amigos de la novia, o del novio, que los acompañan son participes de esa felicidad, y eso es lo que quieren recordar. Ese es el instante que la fotografía tiene que detener. Cuando el fondo sobra; y el punto focal está en la sonrisa enigmática, que sólo la novia sabe descifrar; la risa abierta, los ojos luminosos, los labios queriendo decir sin palabras el amor, la pasión, o la felicidad; es el momento de enfocar con una apertura 1.8

Recuerdo que los waraos, una tribu aborigen venezolana, no permiten que se les tomen fotografías, a la que son tan afectos los turistas, porque, dicen, les roban el alma.

Eso es lo que hacemos los fotógrafos, pero no nos robamos el alma, sólo la guardamos y luego la entregamos impresa en papel, para que cada uno pueda recordar esos momentos en que el alma afloraba a los ojos, o a la sonrisa.

Relevar esas emociones y no el paisaje, o el fondo, que para algunas escenas puede ser muy interesante, pero cuando se trata de intimidad, a veces están de más; es la tarea el fotógrafo de matrimonio. Hacer ese tipo de enfoque, es una decisión que ninguna cámara es capaz de tomar por sí misma, por mas automática que sea, es una decisión de captar el momento, el ánima de la persona; porque quiero esa imagen y no lo que se encuentra detrás, que solo la enturbia.

Pero obviamente no siempre se usa esta opción, por ejemplo:

Una fotografía de un amigo del novio, con los puños de la camisa arremangados, la corbata fuera de su sitio, sentado frente a una larga mesa con los codos apoyados en ella y los ojos a punto de cerrarse, puede significar muchas cosas, pero si agregamos el fondo con la mesa, repleta de copas vacías, o a medias, algunas volcadas en el blanco mantel; entonces comprendemos que la fiesta ha terminado.

Pero las fotografías han quedado para recordar

Los invito a ver fotografias

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